A esta ciudad, apenas pueblo grande pero pujante de vida, vinieron a radicarse a fines de la segunda década, el matrimonio Burgos, integrado por Fausto, destacado escritor regional, y su esposa Elena, una pionera de la educación artesanal.
Ambos esposos, docentes en su medio, levantaron con su esfuerzo la casona que hoy los recuerda con sus nombres.- Desde allí se desplegó la fecunda obra de plasmación de una cultura mestiza y aborigen de la pluma de Fausto Burgos y de la mano de Elena Catullo, obra, que como otras similares, la cultura portuaria de la Pampa rica, relegó transformando su arte en artesanía, su cultura en folclorismo, su literatura en anécdota regionalista.
Desde que se crea el Centro Argentino que primeramente se denominó Centro Recreativo Argentino. Su aspiración es la de instalar una biblioteca publica proyecto que se materializa en dos años de su fundación.
Comienzan las tareas de la biblioteca en un local de la calle San Martín, cedido gratuitamente por el Sr. Juan Canadé durante siete años hasta que la Institución se traslada a su local propio en la calle Bernardo de Irigoyen.